¿Qué es el cifrado? Claves, hashes y sumas de comprobación
El cifrado transforma información legible en un texto cifrado que puede recuperarse con la clave adecuada. Su finalidad es mantener la confidencialidad de los datos durante la transmisión o el almacenamiento. Los hashes y las sumas de comprobación resuelven problemas distintos: su resultado no se descifra para recuperar el mensaje original. Confundir estas operaciones puede crear una falsa sensación de seguridad.
Las claves y el proceso de cifrado
Un algoritmo de cifrado combina el texto en claro con una clave para obtener el texto cifrado. En el cifrado simétrico, las partes comparten una clave secreta. En los sistemas asimétricos, una clave pública y su clave privada correspondiente desempeñan funciones distintas. Cuentan tanto el algoritmo y el modo de operación como la calidad de la clave y el lugar donde se guarda. Decir que un archivo está «cifrado» dice poco de su seguridad si la contraseña es fácil de adivinar o si la clave se envía en el mismo mensaje sin protección. Las aplicaciones modernas deben usar protocolos consolidados y cifrado autenticado en lugar de una serie improvisada de conversiones de texto.
En qué se diferencian los hashes y las sumas de comprobación
Un hash criptográfico produce un resumen de tamaño fijo de los datos; no es una copia cifrada de la entrada. Un resumen SHA-256 puede ayudar a comparar un archivo descargado con el resumen indicado por un editor de confianza. Esa comparación verifica la igualdad, pero no oculta el archivo. El almacenamiento de contraseñas requiere métodos especializados de hash de contraseñas con sal y un coste computacional ajustable. CRC32 es útil para detectar errores accidentales de transmisión, pero no es un mecanismo de autenticación frente a cambios deliberados. MD5 y SHA-1 no son adecuados para nuevos usos que requieran resistencia a colisiones. El NIST describe su abandono de SHA-1. El generador de hash de 2IP calcula hashes y sumas de comprobación de un texto.
Dos ejemplos habituales
Para compartir un documento confidencial, elija una aplicación de confianza que cifre y autentique el archivo, y comunique la frase de contraseña por otro canal protegido. El destinatario puede recuperar el contenido con la clave adecuada. Para comprobar un archivo comprimido descargado, en cambio, calcule su hash y compárelo con un valor obtenido de una página auténtica del editor. Son procesos distintos: el hash no impide que se lea el archivo. Si un sitio web muestra texto en Base64, cualquiera puede decodificarlo sin una clave secreta; codificar no es cifrar.
Límites que conviene tener presentes
TLS protege los datos en tránsito entre los extremos, pero no garantiza que ninguno de esos extremos sea de confianza. El malware en un dispositivo, una clave revelada o un proceso de recuperación débil pueden anular una criptografía por lo demás sólida. Al elegir una herramienta de texto online, identifique si la operación seleccionada cifra, calcula un hash o simplemente codifica. No pegue documentos privados ni credenciales en un servicio desconocido solo porque su botón diga «seguro». Compruebe cómo se tratan y conservan los datos antes de utilizarlo.
TLS 1.3 y la seguridad de la conexión
Con HTTPS, el cifrado forma parte de un protocolo más amplio: TLS negocia los parámetros, establece las claves y autentica el certificado del servidor. El moderno TLS 1.3 eliminó varias opciones heredadas y simplificó el protocolo de enlace (handshake) habitual. La guía sobre el handshake de TLS 1.3 explica la secuencia con más detalle. TLS protege los datos en tránsito hacia el interlocutor indicado; por sí solo no demuestra que un sitio web sea de confianza.